Releer a Fanon desde Chiapas: las mujeres zapatistas y la labor de la desenajenación

Por Magalí Rabasa

Foto de Colectivo Manifiesto | La libertad según l@s zapatist@s

El movimiento zapatista emergió como una respuesta al impacto del neoliberalismo en las vidas de los pueblos indígenas del estado sureño de Chiapas, México. Reconociendo quinientos años de colonialismo y neocolonialismo, les zapatistas declararon una guerra contra el gobierno mexicano el 1 de enero de 1994, llamando atención a la expansión agresiva de esta histórica y sistemática exclusión y explotación por el Tratando de Libre Comercio de América del Norte (TLC-AN), que entraba en rigor ese mismo día. La resistencia y la rebeldía zapatista se basa en la colectividad en todos los ámbitos del movimiento, en contraste con el individualismo perpetuado por el capitalismo y su expansión global por medio del neoliberalismo.[1] Al situar al TLC-AN -y el resultante aumento en migración, desplazamiento, y violencia estructural- en la larga historia de trauma colectivo sufrido por los pueblos indígenas de México, se vuelve evidente la relevancia la obra de Frantz Fanon, y en particular de sus teorías psicoanalíticas de la condición colonial, la desenajenación, y la descolonización. Al reconectar la obra de Fanon con el contexto latinoamericano también quiero reiterar la insistencia del cubano Roberto Fernández Retamar de que reconozcamos a Fanon como “un hijo de América” (1969), reinscribiendo así su -a veces ignorada- identidad caribeña.

En los años después de la publicación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la Otra Campaña Zapatista, se organizaron una serie de encuentros en territorio zapatista a los cuales tuve la oportunidad de asistir. El único libro que me acompañó en todos estos viajes de ida y vuelta entre mi casa en California y los caracoles zapatistas en Chiapas fue Los condenados de la tierra por Frantz Fanon. Aunque el libro que yo cargaba era la traducción al inglés de 1963, mientras participaba en estos espacios dedicados a la lucha anticapitalista y anticolonial, estaba experimentando un proceso personal de traducción de las teorías de Fanon. Estaba tratando de conectar conceptualmente las teorías psicoanalíticas de la liberación de Fanon con la labor interna de la desenajenación avanzada por las mujeres zapatistas.

Desde el comienzo del movimiento,[2] las mujeres zapatistas han estado llevando a cabo procesos críticos y colectivos de autoconciencia dentro de los municipios autónomos rebeldes zapatistas. A diferencia de la dinámica jerárquica que típicamente acompaña al concepto de concientización, donde un actor externo o dominante viene a imponer o promover la concientización de un grupo, en el contexto zapatista es un proceso que nace, como tantos otros, desde abajo—desde las mujeres zapatistas como un proceso interno de autorreflexión. Y en los últimos días de diciembre 2007, las décadas de lucha contra el patriarcado se hicieron visibles en el primer Encuentro de las mujeres zapatistas con las mujeres del mundo, dedicado a la memoria de la Comandanta Ramona. Como se explicó en las extensas presentaciones y conversatorios durante el encuentro, la meta de estos esfuerzos y procesos ha sido de promover y fortalecer la participación política de mujeres y exigir respeto por, y reconocimiento de, los derechos de las mujeres, como un elemento fundamental de la lucha más amplia por la dignidad y la liberación. A través de las voces de mujeres y niñas zapatistas de entre 7-80 años, quienes participaron en el encuentro escucharon testimonios sobre el significado de estos procesos de ir “dejando el miedo y la vergüenza” para ir “construyendo una nueva historia”. Aunque solo representan un fragmento minúsculo de lo que fue compartido en el encuentro, incluyo aquí estas palabras porque reflejan una atención continua a la desenajenación por medio de la labor colectiva de la concientización.

Me interesa pensar de qué forma los procesos psíquicos de la labor interna de concientización, iniciados por mujeres dentro del movimiento zapatista, pueden ser entendidos como la base de la desenajenación, a través de procesos colectivos de recordar críticamente y reimaginar la identidad cultural y la conciencia. Por su insistencia en que la desenajenación tiene que ser la base de cualquier lucha de liberación, las teorías psicoanalíticas de Fanon tienen tremenda relevancia para el análisis de la labor de desenajenación promovida por las mujeres zapatistas. Además, las prácticas y las teorías únicas que nacen del feminismo implícito del zapatismo, con su interrogación crítica de la intersección del capitalismo, el colonialismo, y el patriarcado, proveen una perspectiva poderosa desde la cual reexaminar a la obra de Fanon. Lo que me interesa, en este sentido, es tanto repensar al zapatismo desde Fanon, como repensar a Fanon desde el zapatismo.

La cuestión de la enajenación, y el proceso necesario de desenajenación, aparece en las primeras páginas de la introducción de Fanon a Piel negra, máscaras blancas como un elemento central para el desenredo de la psiquis del colonizado. Fanon define la desenajenación como un proceso que ayuda al “negro a liberarse del arsenal complexual que ha germinado en el seno de la situación colonial” (2009: 57). Esta acumulación de procesos psíquicos, que reflejan la condición colonial construida por el lenguaje, la educación, y la economía, es precisamente lo que Fanon busca entender, como una fase esencial de la lucha anticolonial por la liberación. Fanon afirma que la desenajenación, como un aspecto integral de la descolonización, no implica volver a una subjetividad precolonial porque, como hace evidente en su discusión extensa de los factores arriba mencionados, no solamente es imposible, sino que no viene al caso.

En el primer capítulo de Los condenados de la tierra, Fanon escribe: “La descolonización no pasa jamás inadvertida puesto que afecta al ser, modifica fundamentalmente al ser… Introduce en el ser un ritmo propio, aportado por los nuevos hombres, un nuevo lenguaje, una nueva humanidad” (1972: 26). La dinámica a través de la cual emerge el Hombre Nuevo es compleja, e implica el desmantelamiento de los procesos internalizados de la colonización que producen un sujeto enajenado, que vive a la vez dentro y fuera de sí mismo. Mientras que Fanon sí afirma que “después de la lucha no sólo desaparece el colonialismo, sino que también desaparece el colonizado” (1972: 198), el Hombre Nuevo no es una simple sustitución. El Hombre Nuevo tiene que ser un participante activo y consciente en el conflicto que conduce a la desaparición del colonizado. Por lo tanto, Fanon escribe: “Cuando la nación se impulsa definitivamente, el hombre nuevo no es un producto a posteriori de esa nación, sino que coexiste con ella, se desarrolla con ella, triunfa con ella» (1972: 253). Lo que me parece más poderoso de esta afirmación, particularmente en relación al feminismo inherente del zapatismo, es la forma en que Fanon insiste en la agencia y la conciencia individual—pero no individualista—como un requisito del proceso colectivo de la liberación. En este sentido, el Hombre Nuevo no puede ser pensado como un estatus que todos alcanzarán una vez que sus líderes han triunfado. Al contrario, este nuevo sujeto de la historia solo puede emerger a través del proceso de participación política y desenajenación. Significa que cada persona debe tomar su psiquis y su voluntad en sus propias manos, y así tendrán la capacidad de criticar y rechazar las narrativas totalizantes de la liberación que viene desde arriba.

Los estudios feministas sobre Fanon han debatido extensamente la homofobia y la misoginia tan obvia en su obra, especialmente en Piel negra, máscaras blancas. T. Denean Sharpley-Whiting cuestiona las interpretaciones feministas dominantes de Fanon y arguye que “una lectura profunda de la escritura de Fanon sobre la cuestión de la mujer, la liberación, y la resistencia… provee un marco de referencia importante para una teoría y praxis feminista liberatoria para mujeres que existen bajo diferentes modos de opresión colonial y neocolonial y dominación sexista en sus propios países y comunidades” (1998: 9)[3]. La relevancia que Sharpley-Whiting identifica se encuentra en la elaboración de Fanon de la desenajenación como un proceso fundamental para el avance de cualquier proceso de liberación. Mientras que su uso de Fanon parece ser sutilmente psicoanalítico, su insistencia en el significado de las teorías de Fanon para el feminismo, que sitúa la desenajenación como central, es una clara recuperación de los procesos psíquicos de dominación y de resistencia. La conciencia que Sharpley-Whiting le atribuye a Fanon resuena significativamente con la forma en que el zapatismo articula el discurso de los derechos de las mujeres como fundamentales a los derechos humanos, marcando el zapatismo como una praxis de liberación inherentemente feminista.

            Tanto en la obra de Fanon como en la praxis zapatista, la cuestión del impacto relacional de la liberación y la descolonización se extiende más allá del colonizado para incluir también a los colonizadores. Esta idea provee un punto de entrada interesante para pensar cómo los zapatistas, a pesar de ser considerados un “movimiento indígena,” deconstruyen la política identitaria, al afirmar que la suya es una lucha de todes les de “abajo y la izquierda.”[4] La última, y más citada, oración de Los condenados de la tierra declara que la descolonización debe ser abarcada “Por Europa, por nosotros mismos y por la humanidad” (Fanon 1972: 257). Esta tríada de sujetos (individual, colectivo, político/imaginado) al comienzo de la oración merece atención. ¿Qué es lo que se implica con la inclusión de Europa? Fanon no enuncia la descolonización como la liberación de solo el colonizado. Más bien, con la frase “Por Europa,” y otras que se encuentran en su obra, enfatiza que la descolonización es la liberación de la humanidad de la violencia y la deshumanización que la colonización impone a todes. De alguna forma, los colonizadores mismos son deshumanizados por su papel en la opresión del otro. Y así, sin suprimir importantes especificidades y diferencias, la liberación completa por medio de la desenajenación y la descolonización requiere descentrar identidades y condiciones específicas. Esto es evidente no solo en la política de las y los zapatistas mismos, sino también en su resonancia masiva por todo el mundo.

Bibliografía

EZLN (1993) “La ley revolucionaria de mujeres.” Enlace Zapatista.

<http://palabra.ezln.org.mx/&gt;

Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) (2006) «Sexta declaración de la Selva       Lacandona.» Enlace Zapatista. <http://palabra.ezln.org.mx/&gt;

Fanon, Frantz (1972) Los condenados de la tierra. Trad. Julieta Campos. Montevideo: Ediciones Aquí y Ahora.

Fanon, Frantz (2009) Piel negra, máscaras blancas. Trad. Ana Useros Martín. Madrid: Ediciones Akal.

Fernández Retamar, Roberto (1969) Ensayo de otro mundo. Santiago: Editorial Universitaria.

Sharpley-Whiting, T. Denean (1998) Frantz Fanon: Conflicts and Feminisms. New York: Rowman & Littlefield.


[1] En su discusión del proceso de la descolonización en Los condenados de la tierra, Fanon dice que el individualismo es lo primero que desaparece (1972: 35).

[2] Ver, por ejemplo, “La ley revolucionaria de mujeres” (EZLN 1993) emitida el día internacional de las mujeres, el 8 de marzo de 1993, diez meses antes del estallido público de los zapatistas.

[3] La traducción es mía.

[4] Este punto es especialmente evidente en el caso de los comunicados y las campañas zapatistas desde el 2003, como se puede ver en “La sexta declaración de la selva lacandona” (EZLN 2006).

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: