Niña mamá: un grito por el aborto legal y la maternidad deseada

Niña mamá, película documental (2019) dirigida por Andrea Testa, pudo verse la noche del sábado en la Televisión Pública. Pasó a continuación de otro documental, Que Sea Ley, y a tres días de que el Senado deba tratar y –ojalá- votar la media sanción que falta para convertir el acceso al aborto en un derecho de todas las personas con capacidad de gestar.

Como se describe en su ficha técnica, transcurre en la intimidad de los consultorios de un hospital público. El relato se construye a partir de la voz de jóvenes mujeres que transitan maternidades en su adolescencia, atravesadas por violencias y situaciones de extrema vulnerabilidad. A partir de tomas donde solo las vemos a ellas en las entrevistas que tienen con alguna profesional de salud, la película evidencia las aristas que se ponen en juego a la hora de decidir continuar o no con un embarazo, en un país donde el aborto es legal sólo por causales y en el que, aunque la despenalización social que existe del acto de abortar es enorme, aún reviste tintes de tabú, de lo que es mejor no hablar, sobre todo en los sectores empobrecidos y en aquellos donde la posibilidad de separar a la Iglesia del Estado es aún bastante lejana.

El documental muestra de modo sistemático diferentes conversaciones/entrevistas que las pibas tienen con alguna profesional del centro médico. Aunque la cámara jamás enfoca la imagen de la interlocutora trabajadora de la salud, escuchamos sus intervenciones que apuntan a garantizar el derecho a decidir de esas niñas y adolescentes, indagando en sus deseos, en cómo se imaginan esa maternidad, en como están y qué sienten. Del otro lado una piba responde y amamanta, intenta que el bebe que lleva en brazos deje de llorar, se toca el pelo, se ríe nerviosa, llora. En la mayor parte de los casos están solas, o con sus bebes. La culpa, la desorientación y la incertidumbre se repiten en varios de los testimonios.  Que ya está, que es mi culpa, como a mí me gustó, tengo que bancarme las consecuencias explica una de las protagonistas y sigue relatando que lxs medicxs que la atendieron antes le mostraron cosas para que “yo no me haga un aborto”.

Otra de las pibas está nerviosa, lo dice, le da vergüenza hablar. Tiene 13 años y está embarazada, “después de seis meses vino la bendición” dice y sonríe. Nunca tuvo DNI, lo empezó a tramitar hace poco a partir del embarazo. Al mismo tiempo que asegura que decidió seguir con ese embarazo porque está en contra del aborto, relata por qué el suyo es un embarazo de riesgo “mi útero no está desarrollado para tener un bebé”, porque es una niña, pero insiste “si se dio, se dio. Brian estaba contento”. Ella con sus trece años tuvo sífilis, se estaba tratando en ese mismo hospital. Su pareja –sigue relatando- aún no había podido ir. La voz del otro lado insiste en la importancia de que también él se acerque al centro de salud, para que le pueda explicar el tratamiento y no la vuelva a contagiar. Ella asegura que él irá en la semana.

Niña mamá recupera las historias de vida de las pibas atravesadas por la violencia en múltiples formas y por un abandono estructural, de sus miedos y sus formas de transitar la maternidad muchas veces no deseada aunque tolerada, de las culpas y los estigmas con los que cargan. Al mismo tiempo, la voz que dialoga con esas pibas invita a contar sin vergüenza lo que cada una siente, desde la amorosidad y la preocupación por sus vidas, sus deseos, sus sentires y pensares. “Sabes que contas con nosotras” se escucha de la voz de la trabajadora de la salud que intenta acercar otros caminos posibles, donde los deseos de cada una de ellas no sean algo secundario sino lo que rija el resto de las decisiones. Para que cualquier piba, y sobre todo las niñas y adolescentes, puedan decidir en libertad su derecho a abortar es urgente que sea ley, porque no sólo se trata de garantizar el acceso –que es sin duda es el núcleo fundamental- también se trata de descolonizar nuestros cuerpos, de que otros dejen de decidir sobre nuestros deseos, de tener las herramientas –materiales y simbólicas- para batallar con las mil y un formas de violencias que atraviesa hoy una piba con un embarazo no deseado cuando no se cruza con un profesional de salud que esté por el derecho a decidir. Y más aún, cuando se trata de vidas que padecen infinidad de situaciones que vulneran sus derechos a infancias dignas, a vivienda, a educación y educación sexual.  Por las historias de las pibas que recupera el documental, por las más de 3000 muertas oficiales por abortos en democracia, por las niñas que hoy están pariendo en nuestro país, es urgente que este martes 29 el aborto sea ley. Y que educación sexual para decidir y anticonceptivos para no abortar sean la realidad de todo el territorio nacional. El Estado es responsable, y los senadores tienen la obligación de votar lo que la sociedad manda, que sea ley.

La película se puede ver en Cine.ar https://play.cine.ar/INCAA/produccion/6859

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