SANDRITA PRESENTE

A un año, seguimos exigiendo justicia por Sandra Constante y Ariel Pieri, atropellados alevosamente por la policía Silvina Beñacar, que sigue impune. Compartimos la crónica de lo que fue la jornada por Sandra, en la que se inauguró un mural que lleva su rostro, en la esquina de Camargo y Serrano, donde fue atropellada el 17 de noviembre de 2019.

Texto: Alan Dufau

Fotos: Alex Dufau

Este martes 17 de Noviembre de 2020 se cumplió un año sin Sandrita.

A las 3 de la tarde ya estábamos pintando, sobre Camargo al 900, el mural. Cada quien que iba llegando agarraba un pincel, elegía un lugar y un color, y así iba poniendo su parte. Ahí está Sandrita, con su sonrisa y el pelo suelto, con la casaca de Atlanta entre banderines con los colores de sus murgas, flores y movimientos. Con su mirada. La pintó el barrio, que no la olvida.

Luego de una planificación de dos meses muy sentida entre Paola (su mamá), Sofi, Alex, Rober, Flor y yo, empezamos en la pared el sábado 14, a las dos. El cielo se copó y no llovió. Entre les seis participamos del dibujo que sería el mural, y para llevarlo a grande nos organizamos por tareas. Rober armó unas plantillas del nombre, del retrato, y de la frase de Paola para su hija: TODO ESTÁ VIVO, A PESAR DEL DOLOR, SI SONREÍS. La pared, a un metro y medio del piso, está en buen estado, y con una mano de fijador ya estaba lista para hacer la cuadrícula con la “Chocla”, un aparatito parecido a un “Metro” que en vez de tener una cinta metálica numerada, contiene un hilo enrollado con polvo de tiza. Alex de un lado, Rober del otro, tenzaron el hilo, y plik ya apareció la línea. Escalamos el dibujo con la ayuda de esta cuadrícula, con el metro y a ojímetro. Pegamos las plantillas, hicimos las marcas y ahí Sofi empezó con las pinturas, y nos fuimos sumando. Usamos látex negro, blanco, y base acrílica de colores. Miguel, su hijo, y Beto nos dieron escalera, sillas, lugar para guardar los materiales, baño, agua para lavar las cosas. Otro vecino sumó una escalera más. Incontables personas se acercaron a charlar, a preguntar, a acompañar y a compartirnos algo. Muches ya se empezaban a emocionar. El segundo día fue igual de productivo y hermoso. Vino más gente, empezaron a involucrarse más con la imagen, a mancharse bien los dedos. Paola escribió un texto, y lo empezamos a pintar. Todo el tiempo vino Ariel.

La tercera jornada empezaron a llegar cada vez más, que fueron haciendo aún más suyo el homenaje, pintando con el alma y con su camiseta puesta, su familia, sus amigues, les más chiques jugando, pintando y volando, sus compas que iban trayendo los bombos, los carteles, una bandera enorme con Sandra, Villa Crespo no olvida #justicia por Sandrira, otra más con Sandra Presente, otra con Policía Asesina, más afiches, pegatinas. Llegaron las murgas  Los Elegantes de Palermo, Bailando en una Pata, Los Arlequines de la R, El Rechfile de Palermo (donde hasta hace un año estaba Sandrita), y murguistas de otros barrios. También con el nombre en alto de Leonel Hugo Bernardis, de Los Fantoches de Villa Urquiza, para recordarlo y sumarlo al reclamo de justicia, ya que su caso, donde está implicado un empresario, sigue impune a más de 10 años. Iban llegando.

A las seis el mural ya estaba terminado. La gente puso plata para próximas pinturas y murales. Nos saludaban desde los autos, y los obreros que trabajaban en la vereda de enfrente nos dieron saludos y tierra para plantar un geranio frente al mural y la Estrella. Los locales del barrio hasta Almagro recuerdan el motivo, el nombre de ella. Vinieron fotógrafos, alguien de algún medio, también de alguna organización barrial y popular, vecines, algunes que pasaban y se quedaron, hasta que en un momento el aire de la calle se cortó con la señal de un silbato: un repique cebado y todo el peso de los bombos le dieron manija al encuentro y empezó la marcha. Desde Camargo y Serrano, donde fue el crimen, unas 150 personas, hasta cortar completamente las avenidas Corrientes y Scalabrini Ortiz, con mucha más gente y esa energía con la que el pueblo convierte en algo maravilloso el dolor. Hasta quienes se asomaban de los balcones más altos, a través de las vidrieras semivacías de los bares y por las bocacalles hasta los andenes del Subte línea B, y en todos los rincones del barrio, se escuchó, bien fuerte, muy alto el grito de los bombos y platillos y silbatos y voces a todo lo que da, invadiendo Villa Crespo con un reclamo claro: JUSTICIA POR SANDRITA. Y bailaron sus hermanes, amigues, vecines, conocides, quienes pasaban y sentían ese ritmo triste, y en ese compás  se iba compartiendo la bronca, la emoción, la fuerza de los recuerdos y muchos reencuentros, hasta reventar dos avenidas porteñas con fuegos en el aire y un estruendo imborrable: SANDRITA PRESENTE SIEMPRE

*personalmente estoy infinitamente agradecido con Sofía, Cholo, El Flaco, La China, Paola, con las murgas y con absolutamente todas las personas que participaron y se sumaron, y con Sandrita.

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