La maldita policía, sus mejoras, nuestros muertos

Facundo, la bonaerense y los anuncios

A Facundo lo conocemos: vimos sus fotos miles de veces, los dibujos de sus ojos, su sonrisa, a su mamá Cristina, a su familia, sus amigxs, sus abogadxs. Lo vimos pintando murales, reclamando por la memoria la verdad y la justicia. Lo buscamos durante más de 100 días. Nos sumamos a la denuncia de que fue la policía bonaerense.

Por Revoluciones.net

A la policía bonaerense también la conocemos. Sabemos con quienes se ensaña más. A quienes le gusta verduguear. Conocemos sus prácticas, que no son individuales sino estructurales. Sabemos que para el 30 de abril de este año tenían todo el poder en sus manos. Difundimos las imágenes que circularon por redes sociales a modo de denuncia de policías, en distintos puntos del país, en diferentes momentos del día, ejerciendo las más variadas formas de violencia sobre, en general, un mismo sujeto: pibes de las barriadas populares que, por diversos motivos, no se encontraban en sus casas. ¿Ya nos olvidamos de eso? Ni siquiera hay policías imputados/as por la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro. Fue la policía. La misma que uniformada y con armas en la cintura, con bombos y platillos, reclamó y ganó: legitimidad, dinero, atención médica y psicológica. Hoy en el anuncio Axel hablaba de sus oficiales. ¿Cuáles Axel? ¿Cuáles son tus oficiales? ¿los que matan y desaparecen? ¿los que torturan? ¿esos son? ¿los que se cansaron de pedir en diferentes móviles impunidad para sus delitos siempre repetidos? ¿esos? Y si no son esos, ¿no cabía decir algo más? ¿marcar un poco la cancha? ya que les das la chancha y los veinte, en torno a su accionar delictivo. ¿te parece que alcanza con decirles que les vas a exigir que cumplan los estándares internacionales de derechos humanos? ¿cuáles estándares? ¿esos mismo que se violan en casi todos los países del mundo? Les vas a pedir… ¿qué les vas a pedir? Si no pudiste decir nada más que una frase hecha y pronunciada, titubeante: “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”. ¿Acaso no sabes que muchas cosas suceden fuera de la ley por parte de tus oficiales, y que causan la muerte y la amenaza constante para una parte de la población, más puntualmente para el pueblo pobre?

Sobre la responsabilidad policial en la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro no quedan dudas. Sin embargo, el ministro de seguridad Sergio Berni se cansó de pasearse por los medios aduciendo la inocencia de sus hombres. Mientras muchos exigimos su renuncia, muchos otros sostuvieron que Berni, responsable –como mínimo- del encubrimiento de la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro, debía permanecer en su cargo porque “manejaba a la bonaerense”. Cuando estos días la bonaerense se le desacató se vocifera que ahora sí, ahora sí tiene que irse. Es que se puede convivir con la impunidad, pero jamás se perdona una acción que exponga abiertamente al gobierno de turno.

Accionar policial y judicial en la desaparición de Facundo Castro

A Facundo, se lo vio con vida por última vez el 30 de abril cuando era subido a la parte de atrás de un móvil policial. Ese mismo día había llamado a su mamá y le había dicho que no lo iba a ver más. Por la noche del mismo 30 de abril salió un mensaje de texto desde su teléfono, pero, según declararon sus amigos en testimonios que intentaron ser modificados, no estaba escrito según la forma de hablar de Facundo (más bien como si lo hubiera escrito otra persona). Además, él nunca mandaba mensajes de texto, siempre hablaba por Facebook o WhatsApp.

Cuando lxs amigxs, la ex novia y la madre empezaron a preocuparse porque Facundo nunca había llegado a Bahía, hicieron la denuncia. La primera vez que Cristina fue a la comisaría de Pedro Luro a intentar radicar la denuncia -porque su hijo nunca había llegado a Bahía Blanca- la respuesta, según nos cuenta Leandro Aparicio, fue “tu pendejo ya tiene 22 años, no vengas a romper las pelotas”. Cristina tuvo que insistir más de dos veces para que le tomen la denuncia. Entonces, la justicia provincial inició una “investigación” por “averiguación de paradero” (también así buscaban a Luciano Arruga apenas sucedió su desaparición y por muchos años bajo esa idéntica denominación). En los primeros días de investigación, muy valiosos para cualquier proceso, la justicia provincial perdió tiempo como mínimo y, como máximo, actuó a la medida de la policía bonaerense, principal sospechosa por ser los últimos que lo pararon, llegando incluso a registrar una foto de Facundo con vida, de espaldas, sin una zapatilla y con barro en su pantalón, al lado del móvil policial.

Cuando la causa pasó a la justicia federal se empezó a investigar como “desaparición forzada de persona”. El único que puede cometer el delito de desaparición forzada es el Estado. La policía bonaerense, principal sospechosa, fue apartada de la investigación. Sin embargo, los oficiales implicados directamente (es decir, los que se cruzaron con Facundo ese 30 de abril antes de desaparecerlo) no fueron apartados. Al día de hoy siguen en funciones y van a percibir el aumento que anunció el gobernador Axel Kicillof. Ninguno está imputado. Se trata de Mario Gabriel Sosa, Jana Jennifer Curuhinca, Siomara Flores y Alberto González, todos bonaerenses.

El accionar fiscal en las causas es central para que avance o no la investigación. Hay mil y un artilugios judiciales para trabarlas. La querella que representa a la mamá de Facundo solicitó en dos oportunidades que se aparte al fiscal Ulpiano Martínez, denunciado por varios organismos de derechos humanos por su accionar en causas por delitos de lesa humanidad. Cristina Castro declaró el martes pasado en la justicia federal y “reafirmó su denuncia respecto del accionar totalmente irregular, delictivo de Ulpiano Martínez, que ha sido indispensable para que siga el encubrimiento y para que hasta el momento no haya detenciones”, expresa Leandro Aparicio en dialogo con Revoluciones. Y se refiere también a la jueza de la causa: “con esta jueza que hacen una especie de laissez faire, dejar hacer, dejar pasar, porque la jueza ya tendría que haber imputado en este contexto y si imputa, ella tiene que tomar la investigación. Cosa que no hace porque está muy cómoda con este papel que está haciendo el fiscal de no hacer nada”. Los antecedentes de Ulpiano Martínez como funcionario público se parecen demasiado a un prontuario. Ingresó a la justicia en 1981, en plena dictadura, rechazó la extradición de Astiz y la investigación de 70 militares por delitos sexuales cometidos por la dictadura; también se opuso a indagar a Massot y Gabrieli, acusados de desaparecer a dos trabajadores de su diario.

En las últimas semanas, y luego del paso de Cristina Castro y sus abogados por Buenos Aires, se sumaron dos fiscales a la investigación de la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro. Leandro Aparicio reconoce que la incorporación marcó un cambio relevante: “A 4 meses de la investigación se ha producido un cambio. Hoy ninguno de los dos fiscales que intervienen dudan de la hipótesis de la desaparición forzada”. 

En la causa aún no hay imputados/as. Sin embargo, en los teléfonos de lxs policías que tuvieron contacto directo (documentado) con Facundo, hay rastros de haber borrado mensajes. Incluso, Siomara Flores, la policía que declaró haber llevado a Facundo hasta Origone y que es media hermana de Jana (que es quien lo para en el primer control, el de la foto de espaldas), desinstaló el wasap el 8 de mayo del 2020. En esa misma fecha, el 8 de mayo, queda registrado que un patrullero se va de su radio de acción (Bahía Blanca) y se lo ubica muy cerca de donde fue encontrado el cuerpo de Facundo. Ese móvil “fue peritado la semana pasada por Marcos Herrero y su perro Yatel, y el perro prácticamente destrozó el asiento trasero confirmando esencia de Facundo en ese auto”, agrega Aparicio.

Por otro lado, los teléfonos policiales fueron secuestrados mucho tiempo después del 30 de abril. Además, en el teléfono de Jana Jennifer Curuhinca (policía implicada) se recuperó la foto del DNI de Facundo, de frente y de dorso, tomada, dicen, sobre el capot de un móvil policial. Antes de ese documento, lxs policías habían declarado una y otra vez que Facundo no llevaba documento, que sólo tenía la credencial de conducir. La foto de esa credencial la conocimos hace tiempo ya.

Las declaraciones de lxs policías son contradictorias. Además, como parte del encubrimiento, acercaron supuestos testigxs para que declaren haber visto con vida a Facundo luego del 30 de abril. Como cuando desapareció Santiago Maldonado, inventaron testigos que decían haberlo visto. “Esto fue un protocolo que siempre se arma cuando pasan eventos como este y que lo puedo advertir porque sigo trabajando en la causa de Daniel Solano (desaparecido desde 2008 en Cipolletti) y Sergio Avalos (desaparecido desde 2003), donde se practicaron todas las maniobras que se practicaron acá: sembrar pistas falsas, amedrentar a los testigos de identidad reservada, buscar los ‘perejiles’, criticar el trabajo de los abogados, criticar a la víctima”, explica Aparicio confirmando un modus operandi para encubrir crímenes de Estado. Para poder afirmar, a la vuelta de la historia, que Santiago se ahogó, que a Luciano Arruga lo atropellaron en la General Paz, que Ezequiel Demonti quiso cruzar el Riachuelo. Y tal vez intenten decir que Facundo… ¿se cayó de un puente?

En los móviles policiales, Yatel, uno de los perros de Marcos Herrero, indicó que Facundo había pasado por allí y encontró manchas que podrían ser de sangre. El mismo perro encontró días más tarde un amuleto de Facundo, regalo de su abuela, en un calabozo viejo en una dependencia policial de Teniente Origone. La sandía con la vaquita de San Antonio dentro, apareció entre la basura con cigarros y yerba.

El sábado 15 de agosto de 2020, en un momento del día en que ya no había luz solar, nos enteramos que apareció un cuerpo esqueletizado completo, sin brazos, semi enterrado. Encontrado, dicen, por un pescador de la zona, que está a 14 km de la ruta que Facundo había elegido (casi la única posible) para ir de Pedro Luro a Bahía Blanca.

La autopsia sobre los restos del cuerpo confirmó el 2 de septiembre que se trataba de Facundo Astudillo Castro. En las últimas horas, declaró en la causa un trabajador portuario que se había comunicado con la familia de Facundo para contarle que el martes 11 de agosto por la noche, vio de lejos luces y movimientos en el lugar donde el sábado 15 apareció el cuerpo esqueletizado.

Leandro Aparicio, quien denunció la existencia de un cementerio clandestino de la bonaerense en el lugar del hallazago del cuerpo, nos amplía: “la policía federal va la semana pasada hasta allí, el martes encuentra un maxilar que no es de Facundo y el jueves encuentra otro esqueleto, que obviamente no es de Facundo y no sabemos si se corresponde con ese maxilar, o ya tenemos un tercer cuerpo, en lo que nosotros denominamos un cementerio clandestino de la bonaerense”.

La misma bonaerense que se desacató, que reclamó y ganó.

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